La ley Nº 19.832 o Ley General de Cooperativas del año 2003 y que entró en vigencia en el año 2004, actualiza una normativa que por mas de 40 años no habia sido modificada, por lo que la sociedad civil cuenta ahora con una herramienta moderna y con insospechados beneficios.
La Ley que se nos pone a disposición, primero hay que entenderla y aprender a utilizarla como una herramienta para el desarrollo y el mejoramiento de nuestra calidad de vida.
La economía "social" se sitúa en una perspectiva metodológica diferente a la de la economía ortodoxa respecto a la definición del problema económico, donde desaparece la dicotomía hombre económico-hombre social y, junto a los problemas de la asignación de recursos, se analizan también los relativos a la distribución, condiciones de la producción, desempleo, pobreza y calidad de vida.
En esta misma línea, podemos decir que en las ultimas décadas un creciente grupo de economistas bajo esta misma mirada se han agrupado para relevar la importancia de las instituciones como eje y motor fundamental ha entender para provocar el desarrollo de un país o comunidad.
Según un enfoque de desarrollo y una noción de intervención social, que pone especial énfasis en la generación de un tejido social capaz de auto-producir cambios que mejoren las condiciones de vida de las personas, se otorga fundamental importancia al rol de las instituciones y las reglas en la constitución de la comunidad.
En este marco, nos referimos a problemas como de desempleo, distribución de la renta, calidad de los servicios públicos, vivienda, sanidad, educación, calidad de vida de la población jubilada, etc.
En una primera aproximación al concepto de Economía Social nos ceñiremos a lo que plantea Radrigan (2000): “Nos referimos a empresas que operan en el mercado transando sus bienes y servicios, a través de la gestión democrática, centradas en la ayuda mutua y en el interés publico.
De este modo podemos decir que los agentes naturales de este tipo de economía son empresas capaces de integrar la función económica y la función social, es decir, capaces de crear riqueza con eficiencia económica y distribuirla equitativamente, mas lejos aun producir no solo bienes y servicios sino también acumular capital social.
El modelo cooperativo representa una forma de organización que tiene la virtud de compatibilizar y potenciar las libres ideas emprendedoras, con la participación solidaria y democrática no sólo en las decisiones, sino también en los resultados de la gestión.
Es decir podemos distinguir claramente dos componentes básicos dentro del modelo cooperativista, por un lado el gobierno cooperativo, y por otro la de la gestión del negocio. Así, en referencia al gobierno cooperativo podemos decir que las empresas cooperativas se basan en los valores de autoayuda, auto responsabilidad, democracia,igualdad, equidad y solidaridad.